Pero la noticia no es esa. El punto era hablar del Club de los 27. And here it comes:
Yo creo que el club de los 27 está para salvar ídolos. Qué es más poronga en un músico que pegarse un escopetazo después de una sobredosis de heroína? Ahogarse en su propio vómito, tal vez.
A la gente no le gusta que un músico se limpie y se haga remisero. Por eso Charly dejó de ser lo que era; porque está sobrio, gordo e inmerso en un mar de morfina.
Así onda Syd Barrett que terminó pelado y parecía portero de Constitución. No da.
Entonces, tal vez está bueno el Club de los 27, para que los ídolos sigan siendo ídolos y no los veas atentiendo puestos de salchipapa en Puerto Madero.
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